Ahí quedó la cosa pero no paro de darle vueltas al asunto... ¿por qué razón se molestó esa persona?
Contextualicemos: yo nací, y aún vivo, en Gijón (donde juega el Sporting). Bien, pues Gijón se dice, en asturiano, Xixón, y para mí resulta natural leer, oir y decir una u otra cosa, me da igual. No me puedo poner en el pellejo de un gijonés que se moleste porque en un blog se utilice Gijón en lugar de Xixón. De hecho me parece bastante razonable que un porcentaje amplio de españoles hablen de Gijón y nunca hayan oido hablar del topónimo Xixón. Tampoco me molesta que se use Xixón, claro, ¿por qué iba a molestarme?
Contextualicemos otra vez y permitidme que me imagine, por un instante, que soy chino: nací, y aún vivo, en 上海.
...
¿Adivináis dónde nací?
Os resultará difícil, creo yo, salvo que sepáis chino o que recurráis a la red.
Hay un equivalente en español o inglés que yo podría haber utilizado para nombrar mi ciudad natal. ¿Por qué no voy a poner ese equivalente aquí? Sólo se me ocurre que pueda ser por desconocimiento porque no voy a hacerlo por fastidiar o para hacer que casi todos los pacientes lectores de esta página tengan que buscar ese nombre.
Total que, en esta nueva contextualización china, vuelvo a decir lo mismo que antes: a mí (hipotético chino de nacimiento) creo que no me molestaría mucho que los asturianos, o los orensanos, o quien sea, llamen a mi ciudad natal de forma diferente a como yo la llamo.
Y que escriban su nombre de forma diferente a como yo la escribo.
¿Por qué me iba a importar que la llamárais Shangai?
No lo entiendo. Y no soy el único.


